En un contexto donde la comunidad internacional y diversos gobiernos de América Latina han elevado su tono de condena o congelado relaciones con Israel frente a la crisis humanitaria y los señalamientos de genocidio en Palestina, la administración de Keiko Fujimori ha tomado la decisión de fortalecer las relaciones bilaterales y consolidar un acercamiento estratégico con Tel Aviv, ignorando los llamados globales de justicia y el respeto irrestricto a los derechos humanos.
Esta postura no solo distancia al Perú de un consenso regional basado en el derecho internacional humanitario, sino que normaliza el intercambio bilateral con un régimen severamente cuestionado por crímenes de guerra.
Días atrás, la presidenta mantuvo una conversación telefónica con el canciller israelí, Gideon Sa’ar, quien calificó públicamente la elección de la mandataria peruana como una “buena noticia”. Hoy, 3 de agosto, el canciller peruano, Carlos Espá, sostuvo una llamada oficial con Sa’ar. Según la versión de Torre Tagle, la agenda se centró en la cooperación técnica y la gestión de la emergencia frente al Fenómeno del Niño.
#NoticiasTorreTagle | El Ministro de Relaciones Exteriores, Carlos Espá, sostuvo una conversación telefónica con el Ministrode Asuntos Exteriores del Estado de Israel, Gideon Sa'ar, para abordar los principales temas de la relación bilateral y las oportunidades de cooperación…
— Cancillería Perú🇵🇪 (@CancilleriaPeru) August 4, 2026
Resulta alarmante que la Cancillería peruana intente matizar su alineamiento bajo el velo de la “cooperación técnica en gestión hídrica y agricultura”. La verdad es que un acercamiento político o económico hacia el Estado de Israel constituye adoptar una postura de indiferencia ante el genocidio y crímenes de guerra perpetrados en Palestina. Mientras países de la región han retirado embajadores o suspendidos acuerdos militares como protesta ética frente a las violaciones masivas de derechos humanos, la Cancillería peruana actúa en sentido contrario, ofreciendo respaldo diplomático a Tel Aviv.
Priorizar la agenda bilateral en materia de ciberseguridad y defensa con Israel refleja que la política exterior peruana está dispuesta a sacrificar la defensa de los derechos humanos, el principio histórico de neutralidad y compromiso con la paz mundial con el objetivo de reforzar “estratégicamente” lazos bilaterales.











