Síguenos

¿Qué tema le interesa explorar?

Evangelio.peEvangelio.pe

Iglesia

8M: La mujer como eje de la Iglesia primitiva y como fue despojada

El 8 de marzo pone el foco en la «invisibilización» eclesiástica: el proceso histórico que transformó a la mujer de apóstol y líder de comunidad en una figura subordinada al clero masculino.

En el mes de la mujer, en Evangelio queremos hacerle un espacio a quien es considerada el origen de la vida, como lo fue Eva, la madre de todos los vivientes y la figura central en la creación y la Iglesia.

Si bien, las mujeres fueron fundamentales en el cristianismo primitivo, ejerciendo como diáconos, patronas y líderes de comunidades, aportando una contribución inigualable, siendo esenciales en la expansión de la fe. Mujeres quienes ejercieron como benefactoras, misioneras, diaconisas, profetisas y pertenecían a la orden de las viudas, afirmó el historiador argentino, Andrés Jaromezuk.

Las benefactoras eran mujeres quienes en provecho de su situación económica acomodada, utilizaron sus bienes para el sostén de los discípulos de Jesús, además de ofrecer hospedaje a estos, ejerciendo el matronazgo femenino.

Por su parte, las misioneras se encargaban de predicar la Buena Nueva por todo el Mediterraneo. Mujeres como: María y Cleofás, Priscila y Aquila, o Junia y Andrónico. A su vez, las diaconisas eran ministras ordenas, se encargaban de la preparación y bautismo de mujeres por inmersión, visitas a enfermas, enseñanza y mantenimiento del orden en las asambleas. 

De igual manera, de acuerdo a la investigadora, Mar Marcos, las profetisas eran líderes clave, quienes recibían y transmitían mensajes divinos para guiar, instruir y fortalecer las iglesias domésticas como voceras de Dios. Igualmente, la orden de viudas, quienes desarrollaban labores de enseñanza sobre la maternidad a las madres primerizas y sobre cómo educar a los hijos, además de recibirlos, contribuyendo al crecimiento espiritual de los miembros de la Iglesia. De acuerdo con la periodista estadounidense Mary McKenna, la orden tendría sus orígenes en Galilea, conformada por las mujeres menos favorecidas que acompañaban a Jesús en su ministerio. 

Sin embargo, con el paso del tiempo las mujeres fueron desplazadas de sus roles dentro de la iglesia, de acuerdo al portal Women Essence, esto se dio debido a la influencia de las estructuras patriarcales de la sociedad greco-romana, influencia que se instauró en la Iglesia a partir del siglo II, impulsando una jerarquía social dominada por el hombre, con el fin de ganar legitimidad social y estabilidad, evitando la persecución popular.

Ya que los romanos consideraban una actitud subversiva a la Iglesia al poner a la par a hombres y mujeres. Estos consideraban que el eje de la sociedad era el pater familia (padre o esposo), donde el hombre tenía autoridad absoluta y la mujer estaba bajo su tutela.

Esto lo explicaron este viernes en la conferencia: Mujeres, liderazgo y espiritualidad: construyendo comunidades desde la fe y el territorio, organizada por la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), llevada a cabo por  las docentes: Dra. Paola Polo Medina, docente del departamento académico de Teología.

La Dra. Polo, explicó la postura de Celso, senador romano de gran influencia :

“En los orígenes del cristianismo, ya entrando a la segunda generación, la vida de los cristianos va generando ciertas incomodidades al modelo social romano. Celso, por ejemplo, va a reclamar, que cómo es posible que estas mujeres vivan como emancipadas. Es decir, que algunas estén ocupando roles de importancia, que dejen las labores domésticas. Y los hombres, en lugar de salir de la casa casados, sino de misioneros a predicar. El modelo social (romano) se va a intentar replicar en las comunidades cristianas, quien va a dirigir es el pater familia… dirigido por un hombre que sepa controlar a su mujer, por lo tanto que la mujer obedezca”.

Es así, que con la asimilación de la cultura grecorromana se redujo el rol de la mujer dentro de la Iglesia, con la idea de obtener aceptación social y elevar el estatus de la institución frente al imperio. 

Sin embargo, estando hoy en 2026, con un manejo de información infinita gracias al internet, estando al tanto de las raíces de la Iglesia, la reivindicación de las mujeres dentro de la institución, no sería una “concesión moderna”, sino que sería un acto de justicia histórica, devolverle su lugar a las mujeres, que desde un principio fue suyo, que en realidad fue arrebatado por estructuras humanas y no divinas. 

Asimismo, la coherencia del mensaje del Evangelio depende de su capacidad para encarnar la igualdad. No se puede predicar la igualdad dentro de la Iglesia mientras se mantiene una subordinación interna. 

Lea también

Actualidad

Un simple “gracias a Dios” lleva a Morán a enfrentarse a los sectores conservadores ante Fiscalía.

Actualidad

Entre interpretaciones del Apocalipsis y teorías sobre OVNIs, estos textos buscan tender un puente entre la fe y el conocimiento científico.

Actualidad

Víctimas acusan al entonces obispo de Chiclayo de presunta inacción ante denuncias contra sacerdotes señalados por abusos y acoso.

Opinión

Cuando el mensaje cristiano predica amor y se práctica la discriminación.