En una reciente entrevista para Bethel TV Noticias, la parlamentaria de Renovación Popular, Milagros Jáuregui, salió a la defensa de su colega Christian Aranda tras la ilegal exposición de la historia clínica de una paciente.
Durante el intercambio, Jáuregui y la conducción del programa redujeron la vulneración del derecho a la intimidad a un simple «complot» del «sector progresista», pretendiendo justificar la filtración como un acto noble orientado a «salvar una vida». Asimismo, tanto Jáuregui como los presentadores del espacio buscaron minimizar la gravedad de la difusión de datos médicos confidenciales. Ante la evidencia de la publicación de la historia clínica en redes sociales, la legisladora intentó restarle trascendencia catalogándolo como una equivocación menor.
“Quizás en el documento, cuando él publicó, quizás estaba el nombre, pero no fue específicamente él mostrando el nombre o haciendo el nombre público… Errores podemos tener muchos, queriendo hacer lo mejor, pero no es que él haya querido, él ha querido salvar una vida. Lo que pasa es que nosotros nos enfrentamos a todo un grupo pro muerte”.
Esta postura contradice el pronunciamiento de profesionales de la Salud, como del Colegio Médico del Perú y del Ministerio de Salud, instituciones que recordaron que la confidencialidad no depende de las convicciones de terceros ni de la función pública que se ejerza. En igual medida, las declaraciones de la senadora de Renovación Popular se esfuerzan en situar la ideología religiosa del diputado Aranda por encima de la legalidad vigente y del derecho fundamental de respetar la privacidad clínica.
Resulta paradójico que la defensa de la intimidad y de la infancia provenga de una figura política con un marcado historial en contra de los derechos sexuales y reproductivos. Jáuregui, quien ha liderado iniciativas para limitar el acceso al aborto terapéutico y erradicar la Educación Sexual Integral (ESI), ha estado inmersa previamente en severas controversias por la exposición pública de imágenes de menores de edad víctimas de violencia sexual.
Asimismo, la narrativa del programa buscó desviar la atención hacia la cancelación del sistema educativo ESI en Arequipa y el desmantelamiento de las políticas de género, utilizando el espacio para atacar frontalmente a los colectivos feministas y al propio Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables.
“El Ministerio de la Mujer durante años ha sido tomado por feministas (…) que lo único que han hecho es preocuparse por género, género, género (…) Han pensado solamente en todos sus programas de género, de igualdad, de poner a los hombres mandiles rosados y a las mujeres en una posición de víctimas como si la mujer no vale porque como es víctima, no vale. Yo creo que debería cerrarse el Ministerio de la Mujer”, afirmó Jáuregui durante la transmisión.
Al enmarcar la indignación social contra el diputado Aranda como una persecución ideológica impulsada por «grupos pro muerte» o un «ataque para perjudicarlo», el discurso transmitido en Bethel TV apela al sesgo sectario para eludir las consecuencias administrativas, civiles o penales que el Minsa advirtió para este tipo de infracciones.










