En una reciente entrevista, la excandidata a la primera vicepresidencia por Renovación Popular y diputada electa, Norma Yarrow, dejó entrever una serie de declaraciones que, lejos de blindar el accionar de Rafael López Aliaga, parecen marcar una distancia incómoda con las decisiones del líder partidario y hasta reconocer las grietas legales de su estrategia electoral.
En primera instancia, Yarrow reconoció que desconocía que el excandidato Luis Rubio fuera a renunciar a la alcaldía de Lima. “Yo me enteré por los medios de comunicación, vamos a ver cuál fue el motivo (…) esperemos todos las explicaciones que nos tiene que dar”.
Sin embargo, el punto más álgido del intercambio se produjo cuando el entrevistador le cuestionó sobre su postura respecto al hecho que ahora López Aliaga asumiría por sucesión la candidatura a la alcaldía de Lima, suceso que vulnera la prohibición constitucional de reelección. Ante la afirmación del entrevistador de que el partido le está “sacando la vuelta a la norma”, la respuesta de Yarrow resultó desconcertante para la línea oficial: “Bueno, el Jurado está dejando que le saquen la vuelta«, acotó la parlamentaria, intentando luego matizar con que existe un «vacío legal”.
A pesar de sus posteriores esfuerzos por llevar el debate a «algo genérico» para evitar cuestionar directamente a su líder, la frase ya estaba dicha. Reconocer que la autoridad electoral «permite» eludir el espíritu de la ley equivale a admitir que la jugada realizada por Renovación Popular roza los límites de la legalidad. Más aún, la propia Yarrow afirmó que la existencia de estos vacíos normativos constituye algo “dañino para nuestro país” y, en esa línea, expresó su deseo de cambiar las reglas para tener una “cancha pareja”, postura que choca frontalmente con la jugada política que su agrupación está obteniendo de esa misma “cancha desigual”.
Por último, al ser consultada sobre las motivaciones de López Aliaga, la parlamentaria prefirió no responder, tildando la maniobra como «un tema personal» y concluyendo secamente con un «yo no voy a responder por Rafael«.
Intentar justificar el retorno a la municipalidad bajo la premisa de que «cuando uno tiene pendientes que cree que puede hacer un bien, se vuelve a lanzar» resulta insuficiente cuando se confronta con la realidad de los vacíos legales y el abandono previo de cargos de elección popular. Las palabras de Norma Yarrow, lejos de amortiguar los cuestionamientos frente a la controversia, únicamente lograron aumentarlos.










