En la retórica política de la derecha conservadora en el Perú, agrupada principalmente en partidos como Renovación Popular, la “defensa de la vida” es la bandera central. Sus voceros se autoproclaman guardianes de la infancia y de la familia frente a lo que califican como “amenazas progresistas” y de la mal llamada “ideología de género”. Sin embargo, al contrastar esta vehemencia con su postura frente a temas que afectan a la esfera internacional, se evidencia una contradicción insostenible con el discurso provida y los valores cristianos ya que el fervor por la vida en el vientre se transforma en una omisión deliberada o un respaldo abierto a la matanza sistemática de miles de niños palestinos a manos del Estado de Israel.
Para un sector cuyos preceptos se fundamentan en valores cristianos, en esos que exigen velar por los indefensos, y practicar la justica, así como la compasión; el respaldo irrestricto a la ofensiva de israelí representa una quiebra ética insalvable. Pareciera que, en la narrativa conservadora, el derecho a la vida caduca al momento de nacer o depende del origen étnico, religioso o geográfico del niño.
🇵🇪 🇮🇱 Tuve el honor de sostener una reunión con Su Excelencia el Embajador del Estado de Israel en la República del Perú, Sr. Gali Dagan, con ocasión de nuestro primer encuentro institucional, orientado a fortalecer el diálogo y los históricos vínculos de amistad.@IsraelinPeru pic.twitter.com/mwoIL292ai
— Milagros Jáuregui de Aguayo (@MJAguayo63) July 30, 2026
Esta dicotomía se manifiesta con frecuencia en el ámbito parlamentario peruano. Representantes vinculados a sectores evangélicos y legisladores de la bancada de Renovación Popular han mostrado de forma reiterada su cercanía con la representación diplomática israelí. Un ejemplo constante es el de la parlamentaria y pastora evangélica Milagros Jáuregui de Aguayo, quien a través de sus canales oficiales ha compartido de forma continua sus reuniones institucionales con representantes del Estado de Israel en el Perú, como el embajador Gali Dagan, o su participación en la Liga de Amistad Parlamentaria Perú–Israel junto a diplomáticos como Eran Yuvan.
🇮🇱 ¡Feliz 114 aniversario Tel Aviv, capital de Israel!
— Milagros Jáuregui de Aguayo (@MJAguayo63) April 11, 2023
En este día especial, celebro la rica historia y la cultura única de Tel Aviv, así como su compromiso continuo con el desarrollo sostenible y la promoción de la paz en la región. @IsraelinPeru #MilagrosAguayo pic.twitter.com/mc280kyQGM
Las expresiones de respaldo institucional van acompañadas de mensajes en redes sociales que celebran la fundación del Estado de Israel o viajes de “intercesión por la paz”. Sin embargo, detrás de estos discursos de fraternidad y desarrollo, se silencia el bombardeo de escuelas, hospitales y refugios, la hambruna inducida y la pérdida de miles de vidas infantiles en territorio palestino.
La necropolítica sostiene que el poder contemporáneo a menudo decide quién importa y quién es prescindible, quien merece vivir y quien puede morir. En la práctica del conservadurismo religioso local la categoría de la “defensa de la vida” o de la causa “provida” se vuelve selectiva o incluso, utilitaria. El feto es defendido con vehemencia, pero se evita complementar con políticas públicas de salud que alivien el embarazo adolescente, como la implementación de la Educación Sexual Integral. Sin embargo, cuando las imágenes muestran a niños palestinos atrapados bajo los escombros en Gaza, la empatía desaparece y es reemplazada por la justificación de “seguridad nacional” o “daños colaterales” necesarios para acabar con el terrorismo de Hamás. O peor aún, argumentada por alianzas teológicas de corte mesiánico. Entonces, ¿cómo se puede invocar la protección de la familia en el Perú mientras se justifica la destrucción sistemática de miles de familias en Medio Oriente?
La causa «provida» no puede sostenerse éticamente si sus mayores defensores eligen mirar hacia otro lado cuando la muerte no es una hipótesis de debate parlamentario, sino una trágica realidad cotidiana transmitida en vivo para todo el mundo.










