Las recientes declaraciones del primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, han vuelto a encender las alertas internacionales. En una conferencia pública, ha ordenado a las Fuerzas de Defensa de Israel a ampliar su control territorial en la Franja de Gaza hasta alcanzar el 70% del suelo, en lo que representa una nueva fase de la ofensiva militar.
Según declaró Netanyahu, actualmente Israel ya controla cerca del 60% del territorio, una cifra que supera incluso los límites establecidos en el acuerdo de alto el fuego alcanzado en octubre de 2025. “Vayamos paso a paso. Primero, el 70%”, señaló el primer ministro israelí, dejando claro que busca consolidar una expansión progresiva del control militar.
La decisión contradice directamente los términos del alto el fuego negociado entre Israel y el grupo terrorista Hamás, que contemplaba una retirada de tropas y un proceso de desescalada. Sin embargo, en la práctica, los bombardeos han continuado, y la crisis alimentaria agudizado. Desde la entrada en vigor del acuerdo, al menos 738 palestinos han muerto en ofensivas israelíes, según cifras del Ministerio de Salud de Gaza, consideradas fiables por la organización de las Naciones Unidas.
A esto se suma el estancamiento de las negociaciones entre ambas partes, lo que refuerza la percepción de que la vía diplomática se encuentra prácticamente paralizada.
El ministro de Defensa, Israel Katz, reafirmó el compromiso de eliminar completamente a Hamás, mientras que sectores más radicales del gabinete han ido más allá. Figuras como el cuestionado ministro de Seguridad, Itamar Ben Gvir, han defendido públicamente la ofensiva militar israelí, empleando eufemismos como “emigración voluntaria” para describir el crimen del desplazamiento forzado. Cabe señalar que, desde octubre del 2023, más de 70 mil palestinos han sido asesinados por los constantes ataques israelíes, entre ellos miles de niños. Actualmente, la Franja de Gaza se encuentra reducida a escombros.
En este contexto, la expansión del control territorial israelí no solo plantea un objetivo militar, sino que abre el debate sobre una posible reconfiguración permanente de Gaza. Lo que se presenta como una estrategia de seguridad empieza a ser interpretado por distintos sectores como un proceso de ocupación sostenida, o en otras palabras, un proceso de colonización.
















