A tan solo días de las elecciones generales 2026 cada gesto cuenta, en especial aquellas que provienen de personas con evidente poder e influencia social. Una fotografía publicada recientemente por el pastor evangélico Eliezer González, figura conocida dentro de la comunidad evangélica por ser hijo de Rodolfo González Cruz (fundador del Movimiento Misionero Mundial (MMM) en el Perú), ha generado interrogantes que van más allá de una simple reunión social.
En la imagen, es posible observar al líder religioso junto con otros pastores compartiendo un almuerzo con César Acuña, fundador y líder político de Alianza, figura ampliamente conocida y cuestionada en el escenario peruano.
El mensaje publicado vía la red social “Facebook” deja todavía en mayor evidencia que este encuentro no es casual. “Con César Acuña en mi casa, con varios pastores”.

¿Encuentro casual o estrategia política?
En un contexto electoral, interpretar este tipo de reuniones como un gesto inocente sería caer en ingenuidad, en especial considerando que no es la primera vez que estos dos personajes se reúnen. En septiembre de 2025, Eliezer González ya había sostenido una reunión con Acuña, a quien se refirió en términos de fuerte carga religiosa: “Toda autoridad es puesta por Dios… no estamos frente a cualquier ciudadano”.
Por su parte, Acuña ha recurrido de manera reiterada al discurso religioso para reforzar su imagen pública. En 2024, afirmó que “Dios es su asesor” y que lo protege de cometer actos de corrupción. En esta ocasión, vuelve a esa narrativa al señalar que “Dios pone a las personas” en su camino.

En ese sentido, este encuentro no puede leerse como un hecho aislado. La presencia de varios pastores sugiere un espacio de validación simbólica que conecta el liderazgo religioso con una candidatura política específica. Este escenario abre la puerta a la interrogante, ¿estamos frente a un acercamiento deliberado al voto cristiano?
Este tipo de acercamientos ocurre en un contexto donde Acuña enfrenta cuestionamientos públicos, incluyendo investigaciones por presunto lavado de activos y sanciones del Jurado Electoral Especial por vulnerar la neutralidad electoral.
En el Perú, el electorado cristiano —especialmente el evangélico— ha adquirido un peso creciente en las últimas décadas debido a su capacidad de organización y movilización. En este sentido, el respaldo, ya sea explícito o implícito, de líderes religiosos puede traducirse en influencia electoral directa.
El hecho que una figura de autoridad espiritual no solo se junte con un candidato, sino que además lo visibiliza públicamente junto con otras autoridades religiosas, el mensaje trasciende lo personal. Se proyecta una señal de cercanía, validación e incluso respaldo. En este contexto, la fe comienza a ser instrumentalizada como plataforma de legitimación política.
Es importante recordar que, en las comunidades religiosas, los líderes religiosos poseen un capital de credibilidad, autoridad moral y cercanía muy poderoso. Por lo tanto, aquel gesto hacia Acuña, podría interpretarse como un intento de posicionar su candidatura hacia la población cristiana peruana. No es la primera vez que sectores políticos buscan este tipo de vínculos, pero sí es cada vez más evidente y explícito.











