Durante el rezo del Ángelus dominical de este 16 de agosto, el Papa Francisco volvió a elevar la voz ante la comunidad internacional para exigir una solución definitiva al cruento conflicto entre Israel y Palestina. El Pontífice reiteró que el único camino viable para frenar la espiral de destrucción es el establecimiento formal de dos Estados independientes que puedan coexistir en paz, seguridad y respeto mutuo.
En su mensaje, el Obispo de Roma no solo centró la mirada en el sufrimiento de la Franja de Gaza, sino que demandó con firmeza el cese inmediato de la escalada de violencia que la población palestina padece cotidianamente en la Cisjordania ocupada.
Reitero mi llamamiento para que cesen los repetidos actos de violencia contra la población civil palestina en Cisjordania y pido con urgencia a la comunidad internacional que vele por el avance de la solución de dos Estados, en pro de una paz justa y duradera.
— Papa León XIV (@Pontifex_es) August 16, 2026
es la primera vez que el Papa León XIV realiza un llamado público para poner fin a las hostilidades en el Medio Oriente. Desde el inicio de las hostilidades a gran escala en octubre de 2023, la Santa Sede ha mantenido una postura firme y crítica contra cualquier acción violenta que vulnere la dignidad humana o transgreda los valores fundamentales del Evangelio.
Asimismo, el compromiso de la Iglesia Católica con la causa del pueblo palestino tiene bases institucionales consolidadas. En 2015, el Vaticano reconoció oficialmente a Palestina como Estado, consolidando una postura diplomática orientada al derecho internacional, la justicia social y el fin de las ocupaciones ilegales.
Sin embargo, a pesar de las constantes oraciones y gestos diplomáticas del Vaticano, los llamados a la paz parecen chocar contra la dura e implacable realidad del terreno. La ofensiva de las Fuerzas de Defensa de Israel ya ha dejado un saldo devastador. Desde octubre del 2023, más de 70 mil palestinos han sido asesinados desde el estallido de la ofensiva militar directa israelí en octubre del 2023, siendo las víctimas mayormente civiles, afectando de manera desproporcionada a los niños, mujeres y personas de la tercera edad.
Mientras el Pontífice continúa abogando por la reconciliación, la solución de los dos Estados se percibe cada vez más distante, eclipsada por la impunidad, el expansionismo y el sufrimiento incesante de miles de inocentes.










