En un reciente comunicado compartido por Renovación Popular, el partido vuelve a afirmar la existencia de un fraude electoral durante las elecciones del pasado 12 de abril. No obstante, al mismo tiempo, declara que los congresistas electos asumirán sus cargos en el Congreso, una afirmación difícilmente compatible con la narrativa sostenida durante las últimas semanas.
🚨#𝐂𝐎𝐌𝐔𝐍𝐈𝐂𝐀𝐃𝐎| El Partido Político Renovación Popular informa a la opinión pública lo siguiente: pic.twitter.com/DeJFCADyDV
— Renovación Popular (@Renovacion_Peru) May 14, 2026
El pronunciamiento surge tras la decisión del Jurado Nacional de Elecciones de declarar infundado el recurso presentado por el partido para anular las actas de sufragio de la serie 900,000. Lejos de aceptar el fallo, Renovación Popular afirmó que la resolución “convalida el fraude electoral denunciado y probado”, insistiendo en el mismo discurso que ha sido reiterada desde antes de conocerse los resultados oficiales.
Sin embargo, como se anticipó anteriormente, el punto más llamativo no está en la reiteración del discurso del fraude electoral – que ya forma parte del posicionamiento del partido – sino en la decisión tomada somo cómo interpretar los resultados. Porque, pese a sostener que el proceso electoral carece de legitimidad, la propia organización política anuncia que sus diputados y senadores electos sí asumirán sus curules en el Congreso. “El Partido se compromete a luchar firmemente desde el Congreso de la República”, señalan. Asimismo, afirman que este acto se realiza con la intención de “desmantelar” la “organización criminal” que ha puesto en riesgo la democracia y libertad.
Es decir, el sistema electoral sería lo suficientemente fraudulento como para invalidar el resultado principal, pero al mismo tiempo lo suficientemente válido como para permitir su participación en el poder legislativo.
Esta decisión demuestra la poca coherencia del discurso de Renovación Popular. Porque si se sostiene firmemente que hubo fraude, ¿no debería cuestionarse todo el proceso? La respuesta implícita parece ser otra.
La decisión adoptada por el partido celeste evidencia que el problema no es el sistema en sí, sino que los resultados no le favorecen, pues si el fraude fuera estructural, como se afirma, entonces la legitimidad de toda la elección estaría en duda, incluyendo la de los propios congresistas electos por el partido. No obstante, ese argumento no aparece en el comunicado. Por el contrario, se plantea una serie de doble estándar donde la invalidez del proceso es selectiva.
En igual magnitud, al JNE declarar infundada la demanda interpuesta por Renovación Popular deja en evidencia que no existieron pruebas que logren acreditar la existencia de un fraude electoral. Más aún cuando el propio fallo del JNE, al declarar infundado el recurso, evidencia la falta de pruebas suficientes para acreditar la existencia de un fraude electoral.
A esto se suma un nuevo cuestionamiento planteado por el partido, donde se exige al JNE explicar el rol de las autoridades locales en la elaboración de listas de votantes en centros poblados. Según Renovación Popular, este mecanismo pondría en riesgo la imparcialidad del proceso. Sin embargo, este argumento vuelve a apoyarse en una lógica de sospecha sin presentar evidencia concreta de manipulación efectiva del padrón electoral.
Entonces, el argumento se sigue repitiendo. Se sigue construyendo la narrativa del fraude, pero sin el sustento necesario para sostenerla en el plano institucional. Y mientras tanto, se participa activamente del mismo sistema que se cuestiona.














