El presidente de Chile, Gabriel Boric, envió una carta al Papa León XIV solicitando su intervención ante la crisis humanitaria que atraviesa Cuba, en un contexto marcado por restricciones económicas impulsadas por Estados Unidos y tensiones geopolíticas.
La misiva fue entregada a través del Nuncio Apostólico en Chile, el arzobispo monseñor Kurian Mathew Vayalunkal, representante de la Santa Sede en el país. La entrega se concretó luego de una reunión sostenida el viernes 13 de febrero en el Palacio de La Moneda, en la que también participó la ministra secretaria general de la Presidencia, Macarena Lobos.
El encuentro fue coordinado por el Ministerio Secretaría General de la Presidencia (Segpres), en el marco de su labor de relación institucional con las distintas religiones y comunidades de fe. La instancia permitió establecer un canal de comunicación directa con la Santa Sede a través de su representante diplomático en Chile.
El documento advierte que las actuales dificultades impactan directamente en el abastecimiento de alimentos, la operatividad de hospitales, el transporte público y el suministro eléctrico, afectando de manera cotidiana a la población cubana. En ese marco, el mandatario chileno apeló al liderazgo moral y diplomático del pontífice para contribuir a generar espacios de diálogo que permitan aliviar la crisis.
Boric también expresó su preocupación sobre las disputas internacionales que rodean a Cuba. En la carta sostuvo que, sin desconocer las diferencias políticas existentes, el bienestar humanitario debe situarse por encima de los conflictos entre Estados. Asimismo, transmitió la posición de Chile respecto a una salida sostenible a largo plazo, señalando que esta requiere avances concretos en democracia y derechos humanos.
El escrito subraya además la importancia de las libertades fundamentales como pilar para cualquier proceso de distensión, incluyendo la situación de personas detenidas por motivos políticos. De esta manera, el gobierno chileno buscó equilibrar su llamado humanitario con una referencia explícita a estándares democráticos.
La solicitud de Boric refuerza el papel del Vaticano como actor diplomático en conflictos internacionales. En diversas ocasiones, la Santa Sede ha actuado como canal de mediación o facilitador de diálogo en contextos de alta tensión política. Ahora, el gobierno chileno apuesta a que esa influencia pueda contribuir a abrir caminos de entendimiento frente a la compleja situación que atraviesa Cuba.












