La reciente exposición de ‘La Casa del Padre’, un centro de acogida residencial (CAR) vinculado a la pastora y congresista Milagros Jáuregui de Aguayo, ha suscitado la atención de diversos medios y organizaciones nacionales, debido al tratamiento que reciben niñas en situación de extrema vulnerabilidad.
El centro albergaba al menos 29 menores, quienes cargaban embarazos producto de violencia sexual. Esta institución fue defendida a mediados de febrero por el pastor Fabio Ubierna en una accidentada entrevista en Beto a Saber.
Durante la entrevista se cuestionó la exposición de menores en ceremonias religiosas junto a sus bebés, sugiriendo una inducción a la maternidad forzada. Ante esto, Ubierna fue tajante:
“No creo que se les obligue a parir. Yo no veo cómo puedes obligar”.
La respuesta provocó la inmediata reacción de Beto Ortiz, quien le recordó que a una niña sin recursos y en pleno trauma se la «obliga» convenciéndola en un momento donde ni siquiera entiende qué pasa con su cuerpo.
La réplica del pastor escaló la tensión: “No sé si eso es convencerla. Ahora, si yo me paro con una pistola y te la pongo en la cabeza, ahí te estoy obligando”.
Pese a los cuestionamientos sobre la crueldad de someter a una niña a una cesárea y a una maternidad no deseada, el líder religioso insistió en que el verdadero crimen es el aborto, calificando la labor del albergue como un acto de cuidado para que las menores «den a luz sin problemas».
Asimismo, al ser consultado sobre si una congresista como Jáuregui debería legislar para beneficiar a sus propios albergues, Ubierna evitó la condena directa, limitándose a señalar que, si hubo provecho personal, «está mal», pero que cada uno debe buscar que «Dios lo bendiga».
Sin embargo, antes de cerrar, el pastor dirigió sus dardos hacia la arena electoral, enviando un mensaje directo al líder de Renovación Popular, Rafael López Aliaga. Ubierna cuestionó la ambivalencia del candidato al rodearse de figuras como Norma Yarrow, cuya agenda percibe como contraria a sus intereses, y que asegura es el “diablo”.
“Que se cuide Rafael López Aliaga, que está jugando con los evangélicos. Por momentos está de nuestro lado y por momentos del otro. Es como estar con Dios y con el diablo”, sentenció.
Finalmente, recordó el peso electoral de la comunidad cristiana, la cual representa el 20% de la población peruana, advirtiendo que ya no se dejan engañar por “espejitos de colores”.
“Los evangélicos están abriendo los ojos. Acuérdate que varios presidentes llegaron al poder gracias a nuestro voto; a tener cuidado”, concluyó desligandose del partido celeste, sin dejar de defender la maternidad infantil y a la pastora Aguayo, candidata al senado por la misma bancada.













