Nuestro país se encuentra a las puertas de un proceso electoral sumamente complejo. Este 12 de abril, 37 partidos políticos se lanzan a una disputa feroz, semana a semana, por escalar en las encuestas. En este escenario, los candidatos afinan sus discursos para conectar con las fibras más sensibles de la ciudadanía, y una estrategia ha cobrado especial fuerza: la instrumentalización de la fe.
No se trata solo de un giro conservador; es una narrativa donde políticos de diversas agrupaciones afirman que su identidad religiosa los hace, automáticamente, dignos de la confianza de los creyentes y merecedores de sus votos.
Al respecto, el Arzobispo de Trujillo, Monseñor Alfredo Vizcarra Mori, se ha mostrado tajante al criticar el uso de la fe como activo político:
«La Iglesia no tiene partidos»
En una reciente entrevista con La República, el líder religioso recordó que la Iglesia Católica es una institución universal que no puede ser reducida a una sigla partidaria:
“No hay ningún candidato que represente a la Iglesia Católica. La Iglesia no tiene partidos políticos (…) Nadie puede atribuirse una representación de los católicos desde su partido. Eso sería un abuso”.
Vizcarra fue enfático al señalar que esta neutralidad no es opcional, sino un deber ministerial. Aseguró que ni obispos ni sacerdotes pueden inducir el voto, pues su misión no es polarizar a la sociedad, sino construir comunión desde el Evangelio y la figura de Jesús.
“La Iglesia no puede parcializarse por ningún partido político (…) Por nuestra condición de sacerdotes, no podemos inducir a nadie a votar por un candidato u otro, porque eso divide a la comunidad. Nuestra misión no es dividir, sino construir comunión desde el Evangelio, desde la persona de Jesús”. ”.
Posteriormente, el Arzobispo advirtió que la fe no es un certificado de una buena gestión, que un candidato sea creyente es respetable, pero advierte que la piedad personal no debe confundirse con capacidad política. En sus declaraciones, subrayó que la verdadera coherencia se mide en los hechos y no en las promesas de campaña:
“Lo importante es ver qué hace ese candidato, cuál es su actividad política. Ahí podremos evaluar si realmente su manera de actuar está en concordancia con la fe cristiana”.
Cabe señalar, que la voz de Vizcarra Mori no es menor en el actual esquema eclesiástico. De acuerdo a Infobae, este fue designado por el Papa Francisco en febrero de 2025 y ungido con el palio arzobispal por el Papa León XIV en julio del mismo año, el actual Arzobispo de Trujillo cuenta con una trayectoria ligada a la Compañía de Jesús y una experiencia previa como Obispo de Jaén.
Su postura recuerda a la ciudadanía que, aunque la Iglesia no es ajena a la política —en tanto busca el bien común y la justicia social—, su labor es la de guía ética y no la de operadora electoral. Con esto, las palabras de Vizcarra invitan a un voto más reflexivo, basado en programas y conductas, en la búsqueda del bien común y no en etiquetas religiosas que sólo buscan encajar con intereses particulares.












