El reciente retiro espiritual encabezado por el presidente electo de Colombia, Abelardo De La Espriella, junto a su gabinete de gobierno en Sabanilla, ha encendido las alarmas sobre los límites de la laicidad estatal. La difusión de imágenes de ministros arrodillados en oración, la entrega de Biblias a altos funcionarios y las declaraciones del mandatario afirmando haber sido «tocado por el Espíritu Santo» marcan el inicio de una gestión donde la fe no solo acompañara al poder, sino que pretende convertirse en su guía principal.
Aquel encuentro representó la primera reunión conjunta de la futura cúpula ministerial, inaugurando una etapa que, a criterio del mismo presidente electo, trasciende la política tradicional. Las imágenes compartidas por el futuro titular de Vivienda, Jaime Andrés Beltrán, mostraron al mandatario electo y a su gabinete arrodillados en oración durante una misa oficiada por un sacerdote.
La mano del hombre es inútil sin la ayuda de Dios.
— Jaime Andrés Beltrán (@soyjaimeandres) August 2, 2026
Todo el gabinete del nuevo gobierno, junto al Presidente @ABDELAESPRIELLA, vivimos un momento de encuentro y unión, porque sabemos que la batalla que se viene también es espiritual.
Dios bendice a Colombia. pic.twitter.com/7LX7qVgFIb
El impacto mediático del retiro se intensificó con las posteriores declaraciones de De La Espriella, quien afirmó públicamente haber sido “tocado por el Espíritu Santo”. A través de sus canales oficiales en la red social X, el mandatario electo reafirmó su postura al declarar: “Para construir una gran Nación hay que poner a Dios en el centro de cada decisión”, un mensaje que encendió un intenso debate en la opinión pública sobre el quiebre de la frontera entre la fe y el Estado laico.
En este retiro espiritual he reafirmado una convicción: para construir una gran Nación hay que poner a Dios en el centro de cada decisión.
— Abelardo De La Espriella (@ABDELAESPRIELLA) August 1, 2026
También sé que las grandes transformaciones solo son posibles cuando uno se rodea de las personas correctas. Por eso tengo la tranquilidad… pic.twitter.com/Bp1twnvi3D
El simbolismo religioso se consolidó al cierre de la jornada, cuando cada futuro ministro recibió una Biblia como guía de trabajo. Según manifestaron integrantes del entorno cercano al mandatario, la gestión gubernamental que inicia exigirá no solo capacidad técnica, sino también la dirección de la fe y el “propósito de Dios”.
“Es imposible gobernar rectamente al mundo sin Dios y sin la Biblia.”
— Paola Holguín 🇨🇴 (@PaolaHolguin) August 3, 2026
George Washington #PatriaMilagro🇨🇴 pic.twitter.com/jiKZv7FkMg
Abelardo De La Espriella es una figura representativa de la extrema derecha que ha construido su capital político en torno a un discurso de mano dura contra la delincuencia y la defensa irrestricta de la “familia tradicional”. En el plano económico, propone un modelo de libre mercado enfocado en la reducción del tamaño del Estado, la disminución del gasto público, la eliminación de varios ministerios y la protección de la propiedad privada. En el ámbito de la seguridad y el orden público, plantea la legalización del porte de armas para civiles y el fin definitivo de los procesos de paz con grupos armados.
Sin embargo, es en la esfera social donde el componente religioso adquiere un rol combativo. De La Espriella ha sido un férreo opositor a la legalización del aborto en todas sus causales, al feminismo, a la eutanasia y a la adopción homoparental. En sus intervenciones, el próximo mandatario ha dejado claro que su administración no solo ejecutará políticas públicas, sino que liderará una “batalla cultural» donde la fe se convertirá en una de las principales herramientas políticas.
