En una reciente reunión con la Conferencia Episcopal Española, el Papa trasladó a los obispos su preocupación por el contexto político en España y, en particular, por lo que describió como intentos de instrumentalizar la Iglesia con fines ideológicos. Según informó El País, el pontífice advirtió que uno de los focos de inquietud es el avance de la ultraderecha y su eventual intención de utilizar la institución eclesial como respaldo simbólico o político.
De acuerdo con el medio español, el Papa habría señalado que la fe no puede quedar subordinada a proyectos partidarios ni convertirse en herramienta de confrontación política. En esa línea, insistió en que la Iglesia debe preservar su independencia y evitar alineamientos que puedan comprometer su misión pastoral.
Un segundo reporte de El País recoge que varios obispos admitieron públicamente que el pontífice les habló de los “riesgos de someter la fe a las ideologías”, subrayando la necesidad de mantener una clara separación entre convicciones religiosas y estrategias políticas. En ese intercambio, el Papa habría llamado a la prudencia y a reforzar el papel espiritual de la Iglesia en medio de un escenario político polarizado.
Por su parte, RTVE informó que el mensaje papal incluyó una advertencia explícita sobre el “peligro” de que determinadas corrientes políticas intenten identificarse con la Iglesia para reforzar su legitimidad pública. El medio destacó que el encuentro se produjo en un momento de tensión entre sectores eclesiales y formaciones de derecha que reivindican valores tradicionales vinculados al catolicismo.
Por su parte, el portal Mundiario interpretó el episodio como parte de una tensión creciente entre la Iglesia y la ultraderecha en España, señalando que el Papa busca frenar cualquier intento de apropiación política de la fe. Dando a entender que el sumo pontífice recalcó el papel de la Iglesia como espacio de encuentro y no como plataforma de agendas partidarias.
Este llamado por parte del Papa sería más que una intervención partidaria, una advertencia interna para preservar la autonomía pastoral de la Iglesia frente a cualquier intento de apropiación política.














