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¿Adoctrinamiento o diversidad cultural? La polémica por una conferencia sobre el islam en San Marcos

El medio digital ILAD Media sostiene que una conferencia sobre el islam dirigida a estudiantes de Antropología en San Marcos serviría para “legitimar ideologías extremistas”. Pero ¿conocer una religión implica necesariamente promoverla o adoctrinar a los estudiantes?

Recientemente, el medio digital ILAD Media cuestionó la realización de una conferencia organizada por la mezquita Nurul islam con estudiantes de Antropología de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM). Según el medio, este encuentro evidenciaría una supuesta infiltración de ideologías radicales en las aulas universitarias y el uso de la educación pública para “legitimar doctrinas e ideologías extremistas bajo la falsa bandera de la diversidad cultural”.

En su denuncia, ILAD Media sostiene que la izquierda radical estaría abriendo las puertas al dogmatismo ideológico y cuestiona la presencia del islam en espacios académicos. De igual manera, llega a vincular a la religión islámica con corrientes políticas de izquierda. Sin embargo, este planteamiento evidencia partir de una premisa que considera que la exposición a una religión o tradicional cultural específica constituye, por sí misma, una amenaza ideológica para los estudiantes universitarios.

Aunque el medio coincide en que las aulas universitarias deben promover el pensamiento libre, sus argumentos parecen entrar en contradicción con este principio cuando presentan el acercamiento académico a determinadas expresiones religiosas como una forma de adoctrinamiento. Entonces, ¿es posible defender la libertad de pensamiento mientras se cuestiona que los estudiantes conozcan perspectivas culturales distintas de las propias?

Es verdad que las universidades no deberían funcionar como espacios destinados a imponer una única visión del mundo. Por el contrario, su propósito debe ser ofrecer herramientas para que los estudiantes conozcan, examinen, contrasten y cuestionen diferentes perspectivas, desarrollando sus propias conclusiones a partir del conocimiento y la reflexión crítica.

Esto no significa que las instituciones académicas deban aceptar sin cuestionamientos cualquier discurso o doctrina. Significa que la enseñanza de una perspectiva no equivale automáticamente a respaldarla, del mismo modo que estudiar una ideología no implica necesariamente adherirse a ella. La diferencia entre educación y adoctrinamiento radica, precisamente, en la posibilidad de analizar críticamente lo aprendido, confrontarlo con otras perspectivas y ejercer el propio juicio.

Por ello, para determinar si una actividad universitaria constituye un ejercicio académico legítimo o una práctica de adoctrinamiento, es necesario examinar su contenido, sus objetivos y la manera en que se desarrolló. La mera presencia de una organización religiosa en una universidad no basta para demostrar que existe una imposición ideológica.

¿Qué tiene que ver el islam con la Antropología?

La denuncia de ILAD Media resulta aún más desacertada si se considera que la actividad estuvo dirigida a estudiantes de Antropología, disciplina que estudia al ser humano desde múltiples dimensiones, entre ellas sus prácticas culturales, sistemas de creencias, relaciones sociales y formas de organización.

Desde esta perspectiva, las religiones constituyen un objeto legítimo de estudio. El islam, al igual que el cristianismo, el hinduismo, el budismo y otras tradiciones religiosas, puede analizarse desde sus dimensiones históricas, sociales, políticas y culturales. Excluirlo de los espacios académicos por consideraciones ideológicas supondría limitar las posibilidades de comprensión de una parte significativa de las sociedades contemporáneas.

Asimismo, resulta impreciso presentar el islam como una corriente necesariamente promovida por la ultraizquierda. El islam es una religión diversa, con distintas escuelas, interpretaciones, movimientos y expresiones sociales. Sus relaciones con las ideologías políticas varían según los contextos históricos y geográficos. Reducirlo a una única corriente política impide comprender esa complejidad y confunde una tradición religiosa con las posiciones particulares de determinados actores.

Para agrado o desagrado de determinados sectores de la sociedad, el islam forma parte de la diversidad religiosa y cultural del mundo, tanto clásico como contemporáneo. Su presencia e influencia en distintas sociedades hacen que su estudio resulte pertinente para comprender fenómenos como las identidades colectivas, las migraciones, las relaciones interculturales y las dinámicas políticas internacionales. En ese sentido, acercar a los estudiantes a una tradición religiosa no supone necesariamente promoverla ni convertirla en una verdad incuestionable. Puede representar, por el contrario, una oportunidad para conocerla de primera mano, formular preguntas y contrastar sus distintas interpretaciones con herramientas académicas.

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