El viernes 24 de julio, durante la instalación del Senado bicameral, el senador Daniel Hugo Barragán Coloma (Partido Cívico Obras), exministro de Defensa del gobierno de Pedro Castillo, juró con la frase: «Por nuestro padre y nuestra madre, la nueva Jerusalén celestial, sí juro».
Esta declaración coincide con la enseñanza distintiva de la Iglesia de Dios Sociedad Misionera Mundial (WATV, por sus siglas en inglés), un movimiento religioso fundado en 1964 por Ahn Sahng-hong en Corea del Sur. Su rasgo característico es la creencia en una «Dios Madre», una figura divina femenina que identifican con la «Jerusalén celestial». La doctrina se consolidó tras la muerte del fundador, bajo el liderazgo de Zahng Gil-jah, a quien sus seguidores reconocen como esa Madre celestial.
El sustento que la iglesia ofrece para esta enseñanza es principalmente Gálatas 4:26, pasaje que describe a «la Jerusalén de arriba» como «madre» de los creyentes. Las principales tradiciones cristianas —católica, ortodoxa y protestante— leen ese texto como una imagen de la Iglesia, y no reconocen una segunda persona divina de carácter femenino.
En ese punto radica la diferencia doctrinal de fondo. El cristianismo mayoritario en el mundo profesa un solo Dios en tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. La Iglesia de Dios Sociedad Misionera Mundial se aparta de ese marco al incorporar a la «Dios Madre» y al atribuir a su fundador la condición de Cristo en su segunda venida. Diversos especialistas y organizaciones cristianas la clasifican como un nuevo movimiento religioso, y la iglesia declara presencia en unos 175 países.
El vínculo de esta confesión con el Congreso peruano tiene antecedentes. En julio de 2024, el entonces presidente del Parlamento, Alejandro Soto Reyes, destacó públicamente la labor social de la Iglesia de Dios Sociedad Misionera Mundial y entregó la Medalla de Honor del Congreso, en el grado de Comendador, a su pastor principal, Kim Joo-cheol. En esa ceremonia, realizada en el hemiciclo Porras Barrenechea, Soto valoró las campañas de la iglesia en desastres, donación de sangre y protección ambiental, y sostuvo que su rol en la sociedad iba «más allá de la misión evangelizadora».
Cabe precisar, para evitar confusiones por la similitud de nombres, que esta entidad no tiene relación con la Iglesia de Dios del Perú de tradición evangélica pentecostal ni con el Movimiento Misionero Mundial (MMM). El senador Barragán no ha explicado públicamente su vínculo con esta confesión.