Las palabras importan. Y más aún cuando provienen de un jefe de Estado. El pasado 28 de abril, durante el 138° aniversario de la Cámara de Comercio de Lima, el presidente José María Balcázar no solo buscó destacar la importancia del comercio en la historia, sino que terminó abriendo una polémica de alcance internacional al declarar argumentos asociados a pensamientos antisemitas.
Al citar al autor español Antonio Escohotado y referirse al papel de la comunidad judía en el comercio europeo, Balcázar sostuvo que Alemania habría sido empujada a la guerra “en parte por culpa de los judíos”, atribuyéndoles control financiero y prácticas de usura. Más allá de la intención que haya querido transmitir, el contenido de sus declaraciones resulta problemático no solo por su imprecisión histórica, sino por replicar narrativas que históricamente han servido para justificar persecuciones.
“Este aniversario debe ser para recordar y ahí les voy a recomendar, por ejemplo, un lector que es Antonio Escohotado, que tiene los Enemigos del Comercio, una obra fabulosa. Le demoró a él trabajar doce años seguidos (…) pero es un monumento para la historia del comercio, de cómo nacieron las letras de cambio, cómo se movió el comercio internacional, qué papel tuvieron los judíos en el comercio nacional e internacional de Alemania, cómo es que Alemania fue empujada a una guerra también por culpa, en parte, de los judíos. En parte. Porque controlaban todos los bancos, todo el comercio, y hacían usura. Todos estos detalles históricos es necesario recordar”.
Presidente José María Balcázar
La reacción fue inmediata. Las embajadas de Alemania e Israel rechazaron tajantemente estas afirmaciones, calificándolas de “absurdas, históricamente insostenibles” y contrarias a la memoria de millones de víctimas del Holocausto. En la misma línea, la Asociación Judía del Perú denunció que se trataba de argumentos propios de “trasnochadas teorías antisemitas”, incompatibles con el siglo XXI. De igual manera, enfatizaron que “el holocausto no puede ser trivializado bajo ninguna circunstancia”.
Israel claramente rechaza en conjunto con Alemania, toda forma de Antisemitismo.@Agencia_Andina @PresidenciaPE @CancilleriaPeru pic.twitter.com/gnzZ3d1PTt
— Israel En Peru (@IsraelinPeru) April 29, 2026
Frente a la presión local e internacional, el mandatario intentó matizar sus palabras, alegando una mala interpretación y reafirmando el compromiso del Estado peruano con la memoria del Holocausto y el reconocimiento del Estado de Israel. Sin embargo, el daño y mensaje ya estaba hecho e interpretado.
Por su parte, el canciller Carlos Pareja intentó dar por superada la controversia, señalando que el tema había quedado “cerrado” tras comunicarse con el embajador de Israel y representantes de la comunidad judía en el país. En esa misma línea, reiteró que el Perú mantiene un reconocimiento “invariable” del Estado de Israel y su compromiso con la memoria del Holocausto.
Sin embargo, pese a que este episodio de escándalo internacional fue abordado con rapidez y contundencia, resulta inevitable notar un contraste incómodo. La misma claridad y firmeza con la que se condenan afirmaciones históricamente erróneas no siempre se réplica al momento de pronunciarse sobre las crisis actuales. En particular, el Estado peruano aún no ha mostrado una posición igual de firme frente a las denuncias internacionales sobre el impacto humanitario en la población palestina a causa de las operaciones militares del Estado de Israel, lo que abre un debate sobre qué temas o intereses logra activar a la Cancillería.
El Gobierno del Perú saluda al Estado de Israel con ocasión de la conmemoración de su Día Nacional y transmite sus mejores deseos de bienestar para el pueblo israelí. @IsraelMFA pic.twitter.com/wvHVoZrfPo
— Cancillería Perú🇵🇪 (@CancilleriaPeru) April 24, 2026