Diversos obispos y organismos católicos de distintos continentes se han unido al llamado del Papa León XIV para condenar la escalada militar en Oriente Medio tras los recientes ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán y advertir sobre el riesgo de una mayor expansión del conflicto. Durante el rezo del Ángelus del 1 de marzo, el pontífice afirmó que la paz no puede construirse mediante amenazas ni armas, sino a través de un diálogo auténtico y responsable. Estas palabras se han convertido en el eje de la respuesta de la Iglesia católica a la crisis internacional.
Sin embargo, a pesar de las diferencias geográficas y políticas, obispos de diferentes partes del mundo han coincidido en un mensaje central sobre la guerra y enfatizar que esta nunca puede ser considerada una herramienta legítima para resolver los conflictos.
En Estados Unidos, el arzobispo Paul Coakley, presidente de la Conferencia Episcopal estadounidense, advirtió sobre el peligro de que la situación derive en un conflicto regional más amplio y pidió retomar la diplomacia multilateral.
En Europa, la Comisión de las Conferencias Episcopales de la Unión Europea también alertó sobre el riesgo de debilitar el orden internacional basado en normas y recordó que el proyecto europeo nació con una vocación de paz. Por su parte, el obispo alemán Heiner Wilmer expresó su profunda preocupación por la escalada militar, señalando que, aunque la seguridad de Israel es importante, debe cuestionarse si el uso de la fuerza realmente conduce a la paz.
En las regiones más cercanas al conflicto, la reacción de los líderes eclesiales ha tenido un tono especialmente pastoral. En los vicariatos del Golfo Pérsico, donde viven numerosas comunidades de trabajadores migrantes, los obispos han pedido calma, oración y un alto el fuego inmediato.
El vicario apostólico de Arabia del Sur, Paolo Martinelli, invitó a los fieles a rezar el rosario por la paz, mientras que el vicario de Arabia del Norte, Aldo Berardi, pidió a los líderes políticos abrir caminos de reconciliación.
La preocupación también se extiende a Asia, donde la Federación de Conferencias Episcopales (FABC) advirtió que los conflictos armados afectan sobre todo a los más vulnerables, como los pobres, los desplazados y los niños.
En Sudamérica, la Conferencia Episcopal de Chile y la Conferencia Episcopal de Argentina han invitado a rezar por la pronta paz y el diálogo.
Las voces de la Iglesia Católica en el mundo coinciden en un mismo llamado de evitar la violencia y apostar por la diplomacia para la resolución de conflictos.














