El jueves 18 de diciembre, en un mensaje por la Jornada Mundial de la Paz, el Papa León XIV criticó con dureza a los líderes políticos que utilizan la fe religiosa para justificar conflictos armados, violencia o políticas nacionalistas, calificando esa práctica como una forma de blasfemia o falta grave de respeto hacia Dios.
«Lamentablemente, forma cada vez más parte del panorama contemporáneo arrastrar las palabras de la fe al combate político, bendecir el nacionalismo y justificar religiosamente la violencia y la lucha armada. Los creyentes deben desmentir activamente, sobre todo con la vida, esas formas de blasfemia que opacan el Santo Nombre de Dios»
Papa León XIV
En su mensaje, difundido este jueves por la Santa Sede, el pontífice subrayó que manipular la religión con fines políticos representa una profana del nombre sagrado de Dios y un peligro para la convivencia pacífica. Aunque no mencionó nombres concretos de gobernantes, hizo un llamado a los fieles para que resistan activamente el uso instrumental de la fe y den testimonio de sus valores a través de sus propias vidas.
León XIV también advirtió contra el creciente uso de inteligencia artificial en contextos de guerra, señalando que delegar decisiones sobre la vida y la muerte a sistemas automatizados constituye una traición a los principios humanistas que sostienen a las civilizaciones modernas. El Papa sostuvo que esta tendencia refleja una lógica beligerante que profundiza la inestabilidad global y erosiona la responsabilidad moral de los líderes.
Este pronunciamiento se enmarca en un escenario internacional conflictivo, donde líderes – en especial el primer ministró israelí Benjamín Netanyahu y el presidente venezolano Nicolás Maduro – apelan a la imagen y palabra de Dios para justificar regímenes que vulneran los derechos humanos. Asimismo, este pronunciamiento se enmarca en la visión de diálogo activo de la política exterior de la Santa Sede que ha caracterizado el inicio del pontificado de León XIV. En meses anteriores, durante su primer viaje apostólico y en otras intervenciones públicas, ha promovido la unidad entre comunidades religiosas y ha condenado el uso de la fe para justificar violencia o exclusión.
El papa concluyó su mensaje instando a los fieles y a los líderes comunitarios a trabajar por la reconciliación y el entendimiento mutuo, especialmente en un contexto global marcado por tensiones ideológicas, conflictos persistentes y desafíos éticos derivados de nuevas tecnologías.