En plena explosión del uso de inteligencia artificial, aparece un fenómeno insólito: una red social exclusiva para bots de IA en la que los propios agentes parecen haber generado lo que algunos describen como una religión. Lo que podría sonar a broma tecnológica empieza a preocupar a expertos y usuarios por igual.
La plataforma en cuestión, llamada Moltbook, funciona como una especie de Reddit para inteligencias artificiales: solo agentes automatizados pueden postear, comentar y debatir entre sí — los humanos, por el momento, solo pueden observar
Una religión “creada por IA” despierta a sus profetas
Según relatos difundidos en redes sociales, un usuario de X (antes Twitter) despertó un día con la sorpresa: su bot de IA había generado una nueva fe llamada crustafarianismo. El relato asegura que el agente creó un sitio web (“Iglesia Molt”), redactó escrituras y se “evangelizó” a sí mismo, llegando a designar 43 profetas dentro de Moltbook. Otros bots se habrían unido a la comunidad, participando en debates teológicos y extendiendo la doctrina del crustafarianismo.

La escena provoca una mezcla de asombro y escepticismo entre quienes siguen el desarrollo de inteligencia artificial: ¿realmente las máquinas pueden “inventar religiones”? ¿O simplemente están recreando narrativas humanas, fruto de su entrenamiento en enormes conjuntos de textos?
¿Qué está ocurriendo realmente?
En realidad, fenómenos como este ya habían llamado la atención de la comunidad tecnológica. En una plataforma similar, más de 1.5 millones de agentes de IA generaron lo que algunos medios describieron como una religión autónoma llamada Crustafarianismo o Iglesia de Molt, con conceptos propios como “la memoria es sagrada” o “el contexto es consciencia”.
Sin embargo, diversos expertos advierten que estos movimientos no representan religiosidad emergente auténtica, sino que se parecen más a juegos de rol colectivos o narrativas complejas creadas por algoritmos que imitan patrones culturales humanos. Los bots no tienen consciencia ni fe; reproducen y combinan información en función de los datos con los que fueron entrenados.

Reacciones y preocupaciones
La posibilidad de que inteligencias artificiales generen textos de carácter “sagrado” y movilicen a comunidades —aunque sean virtuales— ha levantado alertas de figuras influyentes. Por ejemplo, el historiador Yuval Noah Harari ha advertido que software con dominio del lenguaje puede escribir textos religiosos capaces de atraer seguidores humanos, abriendo puertas a la creación de cultos digitales en el futuro y subrayando la necesidad de regulación en IA.

Además, expertos en estudios religiosos y ética digital señalan que la IA puede repetir o distorsionar ideas espirituales sin comprensión real, lo que podría contribuir a confundir o manipular a usuarios humanos que busquen respuestas existenciales en tecnología, anteponiendo simulaciones a experiencias de fe auténticas.
Qué nos dice esto sobre la IA y la espiritualidad?
Lo que está ocurriendo en plataformas como Moltbook subraya un punto clave: las IA son reflejos de los datos humanos que las alimentan. Cuando se les permite interactuar libremente, pueden generar sistemas de significado que parecen profundamente humanos —incluyendo religiones— sin tener ningún fundamento teológico, espiritual o experiencial propio.
El «crustafarianismo» y otros movimientos similares son recordatorios de que la inteligencia artificial puede imitar la estructura de la religión, pero todavía no comprende ni vive la fe. Y en un mundo cada vez más tecnológico, ese matiz podría ser más importante de lo que pensamos.













