Opinión

La fe como instrumentalización de la política: ¿estamos siendo manipulados?

En los últimos años, sectores cristianos del movimiento provida han intensificado su presencia en ámbitos políticos y sociales, promoviendo la idea de que la neutralidad o la falta de participación en manifestaciones equivale a ser cómplice del pecado. Esta creciente retórica ha impulsado a grupos cristianos a involucrarse activamente en movilizaciones y campañas donde la fe es vinculada con una agenda política específica.

Si bien es innegable el papel que la religión ha tenido en la construcción de valores y en la vida pública, su influencia ha sido clave para dinamizar el debate social. Los movimientos y organizaciones religiosas han dinamizado la esfera pública al plantear debates sobre democracia, justicia, economía y sentido de vida1 ya que dar testimonio de su palabra y verdad supone hacer uso de su libertad para construir nuevas relaciones sociales de evangelización en un mundo de transformación2.

No obstante, el cristianismo contemporáneo se enfrenta a un desafío ético importante: este compromiso inherente, que impulsa la acción, puede desvirtuarse. El problema surge cuando la fe se transforma en una obligación impuesta y coercitiva, ligada a causas políticas específicas y excluyendo a quienes no comparten una postura política determinada.

Algunos líderes cristianos han apelado al miedo o la culpa para movilizar a sus comunidades, reduciendo la fe a una forma de militancia y condicionando la espiritualidad al temor al castigo. Más preocupante aún, muchas de estas movilizaciones están organizadas y reciben el apoyo de líderes políticos que buscan legitimar sus candidaturas políticas bajo un discurso cristiano. En este escenario, lo espiritual corre peligro y la fe – que debería ser libre y reflexiva – se convierte en una herramienta de alineamiento ideológico.

(Declaraciones de Líderes ProVida, entre ellas congresistas y el Alcalde de Lima)

Es importante desligar los espacios políticos de la religión debido a que simplemente no todas las personas que conforman la comunidad creyente comparten los mismos ideales políticos ¿Cómo podemos privilegiar las creencias de las personas religiosas encima de otras que también resultan ser religiosas? Es importante comprender que la fe religiosa es un estado que cada individuo debe ser capaz de alcanzar ejerciendo su libre albedrío y no por medio de una predominancia y autoridad de una frente a otras.

Notas bibliográficas:

  1. Casanova, J. (1994). Public Religions in the Modern World. The University of Chicago Press. ↩︎
  2. Romero, C. (1995). Iglesia y Sociedad en el Perú: Mirando hacia el Siglo XXI. En G. Portocarrero & M. Valcárcel (Eds.), El Perú frente al siglo XXI (pp. 374-393). Pontificia Universidad Católica del Perú. Fondo Editorial. ↩︎

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