Han sido unas turbulentas semanas para la política nacional. Con la salida de José Jerí y la entrada de José María Balcazar al poder, el ejecutivo se ha puesto de cabeza. Puesto que, con un nuevo presidente viene un nuevo gabinete. Sin embargo, la transición entre un gobierno y otro no ha sido tan fácil.
El último domingo Balcazar anunció a Hernando De Soto como Presidente del Consejo de Ministros. En principio la juramentación de este estaba prevista para el martes 24, sin embargo, esto se vio frustrado debido a que el mismo día que se iba a dar la ceremonia, el nuevo mandatario dió a conocer a Denisse Miralles como la nueva premier, dejando a De Soto fuera del cargo.
Tras la presentación de Miralles como la nueva presidenta del Consejo de Ministros, el aspirante a premier se pronunció respecto a los acontecimientos mediante un comunicado difundido mediante sus redes sociales, titulado: “¿Qué pasó ayer? Todos fuimos engañados y yo fui el primero”.
En este dió a conocer su indignación sobre las decisiones del presidente interino, calificando lo ocurrido como “la restauración en el poder de grupos de políticos y lobistas que están desaprobados por 9 de cada 10 peruanos”. Añade que ningún mandatario, pese a sus buenas intenciones, “ha podido evitar ser secuestrado por estos grupos”.
Grupos políticos a los que responsabiliza de la estructura un esquema electoral “fragmentado en 38 pedazos (partidos políticos)” son los mismos que, según afirma, han regresado al poder, hecho que impediría la fiscalización efectiva según este. Y que esto sería parte de una ‘recaída’ para nuestro país, ya que el poder “seguirá repartido entre 19 ministros que no son responsables ante el electorado”, señalando una desconexión entre el gobierno y la ciudadanía.
Asimismo aseguró que las próximas elecciones “no serían un acto de renovación del poder, sino la restauración de la corrupción”.
Días posteriores al comunicado de De Soto, este dió una entrevista Canal N, en donde afirmó que su deber en el ejecutivo era legitimar políticamente al presidente interino frente a la opinión pública y a los mercados, garantizar una transición ordenada. y que lo único que le habría solicitado Balcazár habría sido intervenir en la cartera del Ministerio de Transportes y Comunicaciones. El resto de ministerios quedaban bajo su criterio.
No obstante, los planes de De Soto se vieron frustrados conforme se acercaba la juramentación. En un principio, el economista afirmó que la lista de ministros estaba completamente definida a la 1 p.m. del lunes 23 de febrero y que fue presentada al presidente sin que existieran objeciones.
Sin embargo, según De Soto, días posteriores habrían iniciado las presiones, señalando directamente a Alianza para el Progreso y Perú Libre como los responsables de su salida del Ejecutivo.
Según el economista y ex militante de Progresemos, estas presiones habrían buscado incorporar nombres que podían generar cuestionamientos públicos, por lo que planteó cambios para evitar que el nuevo gobierno naciera bajo sospecha.
Este había planeado cambiar a siete ministros, sin embargo, pese a las coordinaciones constantes con la presidencia, estos cambios no se dieron. De Soto relata que la mañana previa a la juramentación, el mandatario interino se hizo presente en su vivienda y le habló de “presiones terribles”, pese a ello, el economista entregó su lista, la cual habría sido entregada y validada. Sin embargo, tras esta conversación es que se empezó a perder comunicación con el Poder Ejecutivo, dejándolo sin una explicación directa.
Tras la exclusión del economista, hubo múltiples especulaciones sobre la influencia de actores políticos tradicionales en la formación de gobiernos en el Perú. Entre ellas se habla de la implicación directa del candidato presidencial César Acuña Peralta.
Ya que este habría intentado comunicarse con De Soto horas antes de la juramentación del nuevo gabinete. Este reveló que recibió cerca de “dos docenas” de llamadas de César Acuña, líder de Alianza para el Progreso (APP), en el contexto de las negociaciones que habrían podido llevarlo al cargo de premier. Según señaló, se abstuvo de contestarlas para evitar ser instrumentalizado.
Este hecho recién fue reconocido este miércoles según Infobae, sin embargo, el candidato presidencial afirma que habría llamado al aspirante a primer ministro, con el fin de ‘felicitarlo’, ya que sería su amigo y “no fue para pedir ministerios”, afirmó.
Asimismo, aseguró que mostrará los registros de llamadas realizadas por WhatsApp para evitar interpretaciones erróneas sobre el propósito de sus comunicaciones.
Por su parte, De Soto advirtió que también entregará la lista de llamadas de César Acuña. Este hecho ha puesto en evidencia nuevamente la influencia política de ciertos partidos en el poder.
Y además, vale señalar que el presidente a día de hoy no se ha pronunciado respecto a los cambios fortuitos ocurridos en el Ejecutivo.
Este tipo de movimientos son los que hacen desconfiar a la ciudadanía del Estado, sobretodo ahora que enfrentamos una crisis política, en medio de un gobierno de transición. Siendo que, hace poco más de una semana Balcázar asumió el poder, este tipo de irregularidades en el Ejecutivo se suma a la lista de cuestionamientos alrededor del presidente y de sus allegados.
Por la tranquilidad de los peruanos se espera que ya no haya más eventualidades de esta naturaleza, y que se puedan realizar las investigaciones pertinentes, sin que se vea afectado el proceso electoral ni la gobernabilidad de nuestro país.