En pleno contexto de campaña electoral hacia las Elecciones Generales de 2026, el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) emitió una advertencia pública al líder político Rafael López Aliaga, señalando que no puede emplear la religión como instrumento para captar votos o legitimar su candidatura.
El pronunciamiento, difundido esta semana, ha despertado atención porque toca uno de los temas más presentes en el discurso de ciertos sectores políticos: la relación entre la fe y la política.
De acuerdo a Infobae, el JNE precisó que el uso de símbolos religiosos, declaraciones de líderes religiosos o apelaciones explícitas a una confesión de fe no pueden ser utilizados como mecanismos de persuasión electoral. Esto se enmarca en la normativa vigente, que busca mantener una separación entre espacios confesionales y actividades de campaña organizadas con fines políticos.
La entidad electoral también aclaró que esta advertencia no se dirige a limitar la libertad de expresión ni la manifestación de las propias creencias de un candidato; más bien, se enfoca en impedir que la fe sea utilizada como herramienta de prospección electoral.
Es decir, el mensaje de las autoridades electorales fue claro: la fe de las personas y los espacios religiosos no deben convertirse en plataformas para sumar votos o legitimar candidaturas.
Por su parte, el diario Gestión señaló que la advertencia se produjo luego de analizar ciertas expresiones y despliegues de la campaña del candidato presidencial, quien en el pasado ha hecho referencias frecuentes a valores religiosos, ha participado en espacios vinculados a iglesias e incluso ha sido interpretado por algunos como un candidato cercano a sectores religiosos conservadores.
El JNE recordó que la Ley Orgánica de Procesos Electorales establece límites expresos para el uso de recursos, símbolos, espacios y expresiones que puedan vulnerar la neutralidad religiosa en el proceso de votación, y que corresponde a los organismos electorales velar por el cumplimiento de estas normas a fin de garantizar elecciones libres y equitativas.
La advertencia se suma a un debate más amplio que ha venido desarrollándose en la esfera pública sobre cuál es el papel de la religión en las campañas políticas. En los últimos años, diversos candidatos han hecho referencias explícitas a su fe o han asociado sus propuestas con valores religiosos, generando conversaciones que, para algunos analistas, cruzan la línea entre convicción personal e instrumentalización de la fe con fines políticos.
Esta advertencia toma relevancia en momentos en que sectores de la opinión pública y la academia discuten sobre los límites éticos y legales de la presencia de líderes religiosos o referencias teológicas en espacios de movilización electoral.
Hasta el cierre de la nota, el líder político aún no ha emitido una respuesta pública formal al pronunciamiento del JNE.
Finalmente, en este escenario, la advertencia del organismo electoral coloca sobre la mesa un desafío para el propio sistema democrático: equilibrar el respeto por la libertad religiosa y de expresión con la necesidad de asegurar que las elecciones se desarrollen sin prácticas que puedan distorsionar la voluntad de los votantes mediante instrumentos o símbolos ajenos al debate técnico de propuestas públicas.












