La tercera fecha del debate presidencial 2026 dejó un momento que ha encendido las alarmas sobre la instrumentalización de la fe en la política peruana. Con 35 candidatos en carrera, Herbert Caller, líder del Partido Patriótico del Perú (PPP), capturó la atención al presentar un plan de gobierno cimentado en el eslogan “Dios, patria y familia”.
Durante su intervención, Caller propuso una medida sin precedentes: utilizar a las iglesias cristianas, evangélicas y católicas como canales oficiales para la entrega de programas sociales.
«Activaremos a las iglesias para que nos ayuden», afirmó, reforzando su postura al asegurar que sus dos pilares de consulta son «la Biblia y la Constitución».
Esta apuesta se refleja en su estructura partidaria, pues lleva a 25 evangélicos en su lista al Congreso, presentándose como un hombre “temeroso de Dios”. Sin embargo, esta faceta religiosa choca frontalmente con un historial de deudas que ha salido a la luz de forma escalonada desde finales del año pasado.
Primero se dió a conocer en noviembre pasado a través de Resurge TV, en el programa de Fabricio Escajadillo:
El caso más antiguo se remonta a 2017, relacionado con una supuesta inversión de 107,500 soles para ser socio de la empresa CLC (Caller Language Center), la cual terminó en una disputa legal por presunto fraude administrativo que el candidato asegura fue cerrada a su favor.
A esto le siguió la denuncia de un ciudadano francés reportada en noviembre de 2025 a través del programa. El denunciante reclama una deuda de 25 mil dólares que arrastra desde hace años, señalando que el candidato solo ha devuelto una mínima fracción del préstamo y calificándolo como una de sus peores experiencias en el país:
“Él nos cuenta que él te prestó el 2017, 25 mil dólares, nos dice que tu le pagaste intereses por un año, y que desde más o menos dos años no le has terminado de pagar nada. Solamente le pagaste 4 mil dólares y dice que tu eres lo peor que le pasó en los 12 años que vivió en el Perú”.
Lo más crítico para la campaña de Caller ha ocurrido hace apenas una semana. El programa Epicentro de La República reveló los casos de Temístocles Ibarra e Isolda Julieta Vera Romero.
Ibarra denunció que el candidato le adeuda 35 mil soles y que habría utilizado un argumento «tendencioso» ante la justicia al hacer pasar el préstamo como un aporte al partido, algo que la ONPE desmintió formalmente al no encontrar dicho registro.
Por su parte, Julieta Vera Romero cuenta con una sentencia firme por una deuda de 84 mil soles más intereses, la cual Caller omitió declarar en su hoja de vida.
Con cuatro casos de deudas de sumas importantes que abarcan desde inversiones antiguas hasta sentencias judiciales recientes, la figura de Herbert Caller se presenta como un enigma electoral.
Mientras invoca el consejo bíblico y se rodea de líderes religiosos, la cronología de sus impagos sugiere que su acercamiento a la fe podría ser, en realidad, un intento por ganar legitimidad ante las graves acusaciones que lo acorralan en plena recta final.