El pasado lunes 26 de enero, el gobierno israelí anunció la recuperación de los restos del último rehén que permanecía en la Franja de Gaza. Se trataba de Ran Gvili, agente del policía israelí asesinado durante los ataques del 7 de octubre de 2023, cuyos restos habían sido trasladados al enclave palestino por el grupo terrorista Hamás. Con este anuncio, Israel confirmó que todos los rehenes secuestrados aquel día, vivos y fallecidos, han sido finalmente recuperados.
Este hecho marca el cumplimiento de uno de los puntos centrales del acuerdo de alto al fuego alcanzado en octubre de 2025. En dicho acuerdo, Hamás se comprometió a liberar a los 251 rehenes restantes, mientras que Israel debía avanzar hacia la apertura del cruce de Rafah y permitir el ingreso de ayuda humanitaria. Sin embargo, la respuesta israelí ha sido, como mínimo, restrictiva.
Según las autoridades israelíes, el cruce de Rafah sería abierto únicamente para el tránsito de peatones, excluyendo el ingreso de mercancías comerciales y ayuda humanitaria, y quedaría además “sujeto a un mecanismo de inspección israelí completo”. En otras palabras, incluso con los compromisos cumplidos por Hamás, Israel mantiene un control absoluto sobre el acceso a Gaza, perpetuando el bloqueo que ha llevado al colapso humanitario de la población palestina. A ese escenario se le suma la prohibición de actividades de diversas ONG internacionales encargadas de brindar asistencia médica y distribuir alimentos.
Israel había condicionado el avance hacia una segunda fase del plan de paz, así como la apertura efectiva de Rafah, a la recuperación de todos los rehenes. Ese objetivo ya fue alcanzado, sin embargo, lejos de vislumbrarse una mejora a las condiciones de vida de los miles de desplazados palestinos, los ataques militares continúan. Tan solo durante la última semana, al menos 31 personas murieron como consecuencia de nuevos bombardeos israelíes, particularmente en el este de Rafah.
Más de 30 personas mueren en bombardeos de #Israel en #Gaza
— DW Español (@dw_espanol) January 31, 2026
El ejército israelí afirmó que llevó a cabo los ataques en respuesta a una violación del alto al fuego por parte de #Hamas y "golpeó a cuatro mandos y otros terroristas". /rr#Guerrahttps://t.co/ePlBytKF4d
Las Fuerzas de Defensa de Israel afirmaron haber identificado a ocho presuntos combatientes en la zona. No obstante, reportes de medios y organizaciones en el terreno señalan que entre las víctimas se encuentran mujeres y niños. Estos “daños colaterales” son una constante que desmiente la narrativa israelí de únicamente ejecutar acciones bélicas contra objetivos militares y refuerza las denuncias de ataques indiscriminados contra la población civil.
La persistencia de los ataques evidencia que la ofensiva israelí iniciada en octubre del 2023 nunca tuvo como objetivo prioritario la recuperación de los rehenes. El sufrimiento de los agentes asesinados y sus familiares fueron usados como argumento político y moral para legitimar una operación militar prolongada, cuya verdadera finalidad es la devastación y ocupación de Gaza, mediante el desplazamiento forzado y la destrucción sistemática de su población.












